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29/06/2020

Garra, dedicación y pasión por el taekwondo

Marcos Heredia lleva casi 30 años junto al deporte que lo enamoró antes de ir a jardín de infantes. Vivió grandes momentos en el seleccionado argentino y hoy enseña y comparte toda su experiencia.

Garra, dedicación y pasión por el taekwondo
por Adrián Hernández
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a garra lo ha caracterizado dentro del área de combate y fuera de ella, en la vida misma. En un momento complejo, difícil para muchos, él prefiere apoyarse en el optimismo, subir bien la guardia y dar lo mejor, siempre pensando en lo que vendrá. Así es Marcos Heredia, un taekwondista humilde, sencillo y de perfil bajo, pero que ya lleva casi tres décadas junto al deporte del cuál se enamoró antes de llegar a los cinco años. Vivió grandes momentos como protagonista, luchando, llegando a ser parte del seleccionado argentino y hoy aporta toda esa experiencia a chicos y grandes, con el objetivo que la disciplina no dejé de crecer.

Marcos nació el 3 de julio de 1987 en Tiro Federal y hoy, con 32 años y su propia familia, vive en Padre Alejandro Stefenelli. Es hijo de Segundo Heredia y Herminda Leal y hermano de Paola (37), David (35) y Marina (28), esposo de Silvana (profesora de Educación Física) y papá de Victoria (4) y Gonzalo (un año y medio).

Con más de 100 días de cuarentena, Heredia y su familia la pelean como otras muchas y esperan que todo pasé para volver a sus actividades. 
"Gracias a Dios estamos muy bien junto a mi familia. Sufro un poco por mis hijos que no pueden ver a sus abuelos, pero en general estamos muy bien. Con mi señora somos profesores en los colegios y tenemos un gimnasio. Eso es lo que mas nos afectó en este aislamiento ya que todavía no podemos abrir y estamos con clases virtuales", contó Marcos al abrir la charla.

El taekwondo llegó antes que el jardín de infantes
Su interminable relación con el taekwondo nació hace 28 años, fue su primer deporte. "Fue de casualidad y me enamoré. Me llamaba la atención todo lo que fuera artes marciales. Un día mis primos llegaron a mi casa con el comentario de que daban karate en un salón comunitario a unas cuadras de mi casa, llamado CAD. Fuimos todos con mis hermanos mayores, y el único que no pudo practicar fui yo porque tenía apenas 4 años. Lloraba todos los días, hasta que cansé tanto a mi papá que fue a hablar con el maestro y mintió en mi edad (risas). Así comencé a entrenar y ese maestro se llamaba Marcelino Flores. Después de unos meses, no sé bien porque no seguimos practicando y un día voy a comprar a una carnicería, que estaba al frente de ese lugar de práctica, y escuché gritos y pensé que era el mismo instructor, miré adentro y era otro: Joel Calman. Corrí muy rápido hasta mi casa y le conté a mi papá que había otro maestro. Al poco tiempo comenzamos junto a mis hermanos a entrenar nuevamente", recordó sobre ese inolvidable inicio.

Su crecimiento fue constante, aprendiendo y mostrando su talento y nivel en diferentes competencias regionales, zonales y nacionales. No fue sorpresa ganarse la atención del cuerpo técnico del seleccionado nacional y un lugar en el equipo que defendió los colores del país en varias citas internacionales.

Y hubo muy buenos resultados. Marcos prefiere quedarse con dos como los más sobresalientes. "Fue muy lindo poder obtener la medalla de bronce en los Juegos Sudamericanos, los Odesur de Buenos Aires en 2006, pero para mí fue más importante el quinto puesto en el Panamericano de México en 2010", contó el destacado deportista local.

La llegada a la celeste y blanca, un momento único
Pedirle a Marcos el recuerdo de algunos de sus principales momentos, las grandes alegrías con ese deporte, no es tarea sencilla. Su trabajo y dedicación le dieron muchos y que siempre están presentes.

"Tengo muchos recuerdos hermosos. Pero, uno de los mejores, sin lugar a duda, fue mi primer convocatoria nacional. Ya era un sueño estar entrenando en el Cenard con la selección y en esa misma convocatoria me dieron la noticia que quedaba como titular en mi categoría e iba a representar a mi país en el primer Panamericano Juvenil, Viña del Mar 2001. No lo podía creer, era tan grande mi alegría, veía que el sacrificio empezaba a dar sus frutos. Llegar a Roca y darle la noticia a mis viejos fue lo más lindo", rememoró Marcos con una sonrisa.

Pero también otras experiencias inolvidables. "Otro recuerdo importante fue cuando pude estar entrenando en la Loma en México. Es un Centro de Alto Rendimiento internacional, lugar en el que muchos países van a entrenar y a ponerse a punto para competencia importantes. Ahí luché con atletas de todo el mundo y me di cuenta que no estaba lejos, que estaba ahí, que mi nivel era igual al de ello, pese a no tener la posibilidad de hacer giras europeas en donde estaban las mejores competencias a nivel mundial. Toda esa gente, que entrenaba conmigo, asistía a todos esos eventos, tenía mucho roce y ello me sirvió de mucho", agregó.

Y también hubo recuerdos que no tuvieron un final ganador, pero que dejaron la sensación de triunfo y uno de ellos se dio en el mencionado Panamericano de México 2010 en el que finalizó quinto. "Otro recuerdo lindo por un lado fue haber peleado con el titular de México en ese Panamericano. Lo conocían todos menos yo (risas). Era en ese momento número tres del ranking mundial. Yo le gané la pelea, pero el arbitraje me jugó una mala pasada. Le dieron válida una patada a la cabeza que no existió. Le fui ganando toda la pelea y con esa patada me empato. Pero, como era México y local no podía perder con un negrito de Argentina que no lo conocía nadie (risas). Salí muy contento de esa pelea por mi desempeño, pero con el sabor amargo que debía seguir y que ya era medalla ganando esa pelea. Creo que si seguía en competencia tenia muchas chance de ser medalla de oro, porque los siguientes rivales ya los conocía y había tenido la posibilidad de pelear y ganarles", siguió repasando Marcos.

Claro que también hubo que sortear momentos complejos, difíciles. "Siempre hubo momentos tristes. Algunos muy tristes y dolorosos, pero siempre Dios me dio fuerzas para salir adelante, levantar la cabeza y seguir. Es más, siguen habiendo momentos tristes en esta etapa como instructor, pero estamos Argentina, es así", remarcó Heredia.

Con el seleccionado nacional, Marcos disfrutó de grandes torneos. Estuvo en dos Panamericanos Juveniles, en Chile 2001 y Río de Janeiro 2003, en los Juegos Sudamericanos de Buenos Aires 2006 (los Odesur) y el Panamericano adulto de México 2010.
"Todos los viajes son lindos y las experiencias, hay muchos. También pude viajar a Uruguay, Paraguay, recorrimos mucho Chile y Brasil en diferentes torneos. Hubo grandes torneos", siguió repasando.

El llegar a un Mundial, una cuenta pendiente
A la hora de hablar de objetivos que no se pudieron lograr, Marcos no duda en responder, pese a que tuvo una carrera valiosa con el seleccionado argentino. "Sí, quedaron sueños pendientes. El más importante fue poder estar en un Mundial oficial. Tuve la oportunidad de poder estar, pero en ese momento la Confederación estaba intervenida por lo tanto, todos los atletas debían pagarse todos los gastos. Recuerdo que deportes de provincia nos dijo que nos iba ayudar si clasificábamos, junto a mi compañera en ese momento, Mariela Poblete de Viedma. Clasificamos los dos y la ayuda nunca estuvo. Y para nosotros era mucha plata para ir al otro lado del mundo. El fuerte de mi carrera adulto lo hice en una categoría mundial, entonces el sueño olímpico lo veía muy lejos. También podría poner alguna gira europea, hubiera sido lindo conocer Europa y pelear en esos eventos tan importantes", respondió Marcos, sin tristeza ni bronca y aceptando como se dieron las cosas en su momento y apoyado en la madurez que logró a partir de todas las experiencias vividas. 

El tiempo de enseñar, de compartir todo lo aprendido
Los estudios también fueron prioridad en la vida de Marcos y al regresó a Roca se encontró con la linda chance de poder enseñar y volcar toda la experiencia sumada.
"Decidí empezar a enseñar cuando volví a Roca después de recibirme en Viedma. Mucha gente quería enviar a sus hijos a taekwondo, pero me decían que lo iban hacer cuando yo empezara a dar clases y esa fue una de las razones por las que empecé.  Comencé en un hermoso lugar, desde que se creó, el polideportivo del Centro Empleados de Comercio (CEC). Presenté un proyecto y junto con fútbol fuimos las primeras disciplinas en comenzar nuestras actividades", afirmó Marcos.

Su sencillez y perfil bajo le impiden decir "doy un consejo". La respuesta nace cuándo se lo pone en esa situación, en el que "si tuviera que dar un consejo". Y allí es claro. "Si tuviera que darles un consejo a los chicos es algo que siempre en realidad habló con mis alumnos y es que aprovechen las oportunidades, la ayuda de los padres, el que siempre se puede. Si yo pude con pocos recursos ellos van a poder y con mas razón. Y por supuesto, que disfruten del taekwondo, que es un estilo de vida. En la actualidad hay muchos torneos de toda clase y categorías, antes no existían, por ejemplo Juegos Evita, hay mucha más posibilidades de llegar. Antes tenías que ir a Buenos Aires a mostrarte y eso ahora no hace falta", remarcó.

Con energía y muchas ganas, las que tuvo toda la vida, Marcos espera por el regreso a las clases con sus alumnos y alumnas. Su meta sigue siendo dar a conocer un gran deporte como el taekwondo, afianzar valores y que todos no dejen de apostar a los sueños. (TodoRoca)

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