Un policía le disparó a otro en una comisaria de Bariloche

La causa judicial fue caratulada como “lesiones culposas graves”. Testigos dicen que el joven oficial imputado manipuló su arma reglamentaria de forma “imprudente”.

Un policía le disparó a otro en una comisaria de Bariloche

El joven agente de la Policía, que hirió gravemente a un compañero de un disparo en el pecho, fue imputado en una causa judicial caratulada como “lesiones culposas graves”. La investigación, que ya cuenta con múltiples informes y testimonios, se mantendrá abierta hasta abril de 2023 y el acusado deberá cumplir con algunas pautas de conducta durante ese período.

La audiencia contó con la presencia de Lautaro Tripailao, el agente que manipulaba el arma desde la que salió la bala 9mm, y su abogado Horacio Brucellaria. La acusación fue realizada por el fiscal César Lanfranchi, quien aportó detalles acerca de lo ocurrido el domingo, entre las 20,50 y las 20.57h, en el sector de descanso del personal de la Comisaría 42 del barrio 2 de Abril.

El fiscal dijo que Tripailao se encontraba en funciones como oficial de servicio al igual que la víctima, identificada como Iván Dávila. Según explicó, en un momento en el que se encontraban juntos el primero de ellos manipuló su arma reglamentaria pero de forma “imprudente” ya que no tomó los recaudos necesarios por encontrarse cargada, sin seguro colocado y sin apuntar el cañón hacia el suelo o el techo, a tan solo dos metros entre ambos.

En la acusación se explicó que la herida del arma de fuego se ubicó en la parte superior derecha del tórax y solo con orificio de entrada ya que la bala se alojó en el hombro. Esa situación provocó un neumotórax, cuando el aire se filtra entre los pulmones y la pared torácica, por lo que se le colocó un tubo de drenaje y se lo derivó al Hospital Zonal donde fue intervenido quirúrgicamente por la gran cantidad de sangre perdida.

Para Lanfranchi, el accionar de Tripailao “excedió los límites de los riesgos permitidos” y es por eso que se le atribuyó el delito de lesiones culposas graves.

La versión del fiscal contó con el sustento del acta del procedimiento de los otros policías de la Comisaría 42, el certificado médico de la guardia y los dichos de la propia víctima. En la sede policial no solo trabajaron los agentes de la fuerza rionegrina sino que además se dio paso a Criminalística de la Gendarmería Nacional. Allí se guardaron los uniformes de ambos agentes, se secuestró el arma reglamentaria con su cargado y la vaina que se encontró en el suelo.

Si bien no hubo testigos presenciales, el fiscal reconstruyó el suceso a partir de los testimonios del único detenido en el calabozo y los otros policías en el lugar. Estos últimos descartaron que ambos tuvieran conflictos previos que hubieran llevado a ese desenlace.

Además el fiscal destacó que tras lo ocurrido, el propio Tripailao llamó a su jefe para contarle lo que había pasado y le pidió que se acercara con urgencia hasta la Comisaría que se encuentra en Juan Bedini y Teniente Emilio Espinoza.

Para continuar con el esclarecimiento del hecho, Lanfranchi solicitó una serie de medidas cautelares para que cumpla el acusado que además permanecerá en libertad. Entre ellas mencionó que deberá fijar un domicilio, no podrá acercarse a la víctima y se le prohibió portar o manipular cualquier tipo de arma de fuego.

Tras la conformidad de la defensa, y luego de que el acusado decidiera no declarar, el juez Sergio Pichetto habilitó el plazo de investigación hasta el próximo 21 de abril y resolvió que Tripailao cumpla con las pautas solicitadas por el fiscal.

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