Una jubilada se encadenó en la puerta de AZ CONSTRUCCIONES para exigir su casa.

Las denuncias contra la empresa cada vez son más y crece el riesgo de la insolvencia. Hoy le tocó a una jubilada que dijo cobrar la mínima.

Una jubilada se encadenó en la puerta de AZ CONSTRUCCIONES para exigir su casa.

Una jubilada se encadenó este mediodía en la sede central de la empresa "AZ Construcciones" sobre calle Bolivia e Italia de Roca, reclamando respuestas urgentes ante demoras en la edificación de su vivienda, la cual habría adquirido tras la firma de un contrato con esa firma en 2020.

Según su testimonio, luego del acuerdo contractual y de varios meses de espera, en diciembre de 2020 la llamaron para informarle que no iban a realizar los trabajos debido a la pandemia de coronavirus y hasta el día de la fecha, espera tener la llave en mano.

"Yo la casa la necesito urgente. Soy una mujer muy mayor, estoy en una casillita de madera, de tres metros por seis. Estoy pasando mucho frío"contó la damnificada, quien espera hace año y medio concretar esta obra.  "Ya no puedo vivir más así", dijo entre llantos.

Después del primer atraso, la obra tendría que haber comenzado en marzo de 2021, luego la postergaron a junio. "Hoy no llegaron ni al 20% del total de la casa", enfatizó y recalcó que ya había pagado la mitad de la vivienda, que en aquel entonces apenas superaba el millón de pesos.

Todo comenzó al mediodía, cuando arribó a la ciudad la mujer. Una vez allí, se vivieron momentos de tensión al interior de las oficinas de la empresa, cuando la clienta ingresó a reclamar. 

Las autoridades de la empresa no se presentaron en el lugar, por lo menos hasta pasado el mediodía. La damnificada aseguró que tomará vías legales e intentará que su caso llegue a la Defensoría del Pueblo.

"Ya no puedo aguantar más donde estoy viviendo. No son condiciones para mí, me empeñé en los bancos y los ahorros que tenía, no los puedo recuperar. Quiero que esta gente respete lo que dice el contrato", agregó la mujer, quien dijo que cobra la jubilación mínima.

Actualmente, vive en Senillosa con su pareja y su hijo, quien no tiene trabajo estable. Viajo 60 kilómetros para exigir la entrega  de lo que iba a ser la primera casa propia que tuviera la familia.

"Yo la voy a pelear la casa hasta la muerte. Mi casa es todo por mí", relató ante los medios este mediodía frente a las puertas de la empresa. Esperaba hablar con el dueño para destrabar su situación, pero es consiente de que hay más de una veintena de denuncias judiciales en la región contra la misma firma, y ya no tiene esperanzas de que le cumplan.

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