Los muertos no hablan: reflexiones sobre la muerte de Elias Leiva.

La voz del vecino, esta vez en palabras de Gonzalo Barbero.

Los muertos no hablan: reflexiones sobre la muerte de Elias Leiva.

Todos nos preguntamos ahora, ¿Qué falló? ¿Quién no hizo lo que debía?. Lo cierto es que un hombre murió de frío en nuestra ciudad. Ningún nivel del Estado llegó antes de que esto suceda, ninguna organización civil, y tampoco llegaste vos, tampoco llegue yo. Nadie hizo nada. Nos miramos a las caras buscando explicaciones, los académicos levantan la vista, buscan la puerta y se retiran, no hay teoría que explique esta situación.

Algunos ponen cara de asombro, pero realmente nadie esta sorprendido porque la desigualdad camina a nuestro lado en cada rincón de la ciudad. Los más osados le reclaman al Estado la inacción, la falta de políticas de sostenimiento de la vida, pero también son los primeros en criticar cualquier plan social.

No es un muerto más, es la realidad pegando en la cara de los que no se meten, de esos que prefieren concentrarse en sus cosas y eligen no ser parte de la sociedad. Un hecho imposible sucediendo a la vista de todos, en la calle. También golpea la puerta de los despachos inaccesibles de esos que dicen representar al pueblo, desnuda su falta de empatía y dejan en claro que le falta barro en los zapatos, frío en las mejillas y callos en sus manos. Si, coincido con usted, alguien tendría que haber hecho algo.

También coincido que ese alguien, es el Estado. Tendríamos que tener algún lugar para que nadie duerma a la intemperie en estas latitudes. Pero abandonemos la potencialidad de la frase anterior, esto no es sólo un escrito que se lamenta, sino que trata de indignar y llamar a la acción. Necesitamos soluciones concretas, del Estado, previas, y eficientes. Dicen que los muertos no hablan, pero a algunos no les hace falta pronunciar palabras para decir muchas cosas.

BARBERO GONZALO

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