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01/08/2020

En el "Zit Formiga", Mario y sus chicos siguen dando una inolvidable vuelta olímpica

Hace 21 años, Neri y un grupo de jóvenes y talentosos jugadores pusieron a Argentinos del Norte en lo más alto de la Liga Confluencia. El recuerdo de la consagración del "Carcelero" en 1999.

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por Adrián Hernández
E

l tiempo avanza de manera inexorable, pero los recuerdos están intactos, muy frescos todavía. Es que hace 21 años, en una linda tarde invernal, la del domingo 1 de agosto de 1999, el barrio Tiro Federal y el deporte de General Roca vivieron una fiesta inolvidable. La vuelta olímpica aún no termina para un joven plantel de Argentinos del Norte que a fuerza de talento, buen fútbol y actitud, se quedó con su primer título en primera división. El “Carcelero” le ganó 2-1 a Cipolletti el encuentro revancha de la final, en un repleto “Zit Formiga”, y con un global 3-1 se llevó la definición del torneo Apertura de la Liga Deportiva Confluencia.

Ese día, el escenario del "azulgrana" lució como nunca, con gente por todas partes: tribunas llenas, paredones colmados y más de uno se subió al techo de su casa para ver las acciones del cotejo que fue dirigido por Víctor Villablanca.

Para los protagonistas de ese plantel es una fecha que emociona y que provoca lindas sensaciones. Es subirse a la máquina del tiempo y volver más de dos décadas hacia atrás para disfrutar, reírse y llenarse de nostalgia y emociones.

Y vaya que hay mezcla de sensaciones. Es que ese sólido equipo fue dirigido por el querible Mario Neri, un entrenador que se ganó el cariño y amor de sus jugadores, de todo el club y de muchos protagonistas del fútbol regional. Y su ausencia se siente, se nota. Se lo extraña. Y ese título tuvo su sello.

Mario, con su clásico toque, le dio su estilo a un grupo que creció, creció y no paró de crecer. Luego de un par de años sin presencia en primera y tercera, Argentina le dio la chances de sumar experiencia a jóvenes con mucho talento y atrevimiento (16, 17 y 18 años), a los que se sumaron un par de “veteranos”, como Marcos Ochova y Gustavo García y entre todos “pusieron la cara” para bancar una dura bienvenida a la competencia.
Hubo derrotas duras, goleadas en contra, golpes de jugadores más grandes y en definitiva, todo fue aprendizaje.
Y fue con el clásico paso a paso que el “Carcelero” se armó. Los chicos ya no fueron tan chicos y un par de torneos sirvieron para conocer rivales, tomar ritmo y en poco tiempo, demostrar que todo lo hecho en inferiores no fue casualidad.



A ello se sumaron los consejos paternales y futbolísticos de Mario y Argentinos comenzó a hacer ruido y a pisar fuerte. Y ese 1 de agosto, en un barrio convulsionado por la chance que tenía ese joven plantel de dejar una huella grande, escribió una de sus páginas más lindas de su historia.

Una final ganada con autoridad
La definición por el título arrancó el domingo 25 de julio en "La Visera de Cemento". Dupré, el implacable goleador que admiraba al chileno Iván Zamorano, marcó el 1-0 con el que el "Carcelero" le ganó a Cipolletti, con muchos juveniles que ya ganaban sus minutos en la B Nacional, la final de ida del torneo Apertura.

Una semana después, en el "Zit Formiga", en un escenario repleto, con gente por todas partes, la tarde no arrancó bien para el "Norte". Hernán Hafford puso el 1-0 para el "Albinegro" en el primer tiempo, pero en el complemento apareció Wilson para mostrar toda su clase: con mucha categoría, el "9" colgó de un ángulo un gran tiro libre para el comienzo de una fiesta inolvidable y luego, con un cabezazo goleador volvió a vencer al arquero Matías Mori tras centro de Mauricio “Colelo” Suárez.

Argentinos, dirigido por Mario Neri formó con Juanjo Contreras; Patricio Torres, Gustavo Gutiérrez, Daniel Salomón y Guillermo Gallardo; Raúl Guiñez, Cristian Severini, Juan Carlos Flores y Rubén Ferreyra; Mauricio Suárez y Wilson Dupré; luego ingresaron Maximiliano De María, Fabián González y Javier Bejarano.

“Nunca más vi la cancha como esa tarde”
Para él, este día y sus recuerdos es un regalo anticipado de cumpleaños. El próximo 13 de agosto, Wilson Dupré cumplirá 41 años y volver 21 años atrás con su memoria es un desafío lindo, que le gusta. El gran goleador, nacido en Brentana, que lució en torneos barriales con la camiseta de Malvinas B y que llegó a Del Progreso, está en la historia grande del “Carcelero” y lo sabe. En Argentinos del Norte vivió tardes espectaculares y con ella se ganó el respeto en el fútbol regional y la chance de ir por más y llegar a jugar en Cipolletti en la B Nacional. En la campaña de ese Apertura 1999 fue el goleador con 12 tantos y tres de ellos fueron ante el “Albinegro”, todos los festejos de la serie final.



“¿Qué es lo primero que recuerdo de ese día? La previa, el salir de la concentración en calle Villegas en la sede y caminar con todo el grupo, porque estaba cerca, hasta la cancha. Ya cuando llegamos al Canal Grande empezamos a ver que estaba todo de azul y rojo. Pilares pintados, banderines, pasacalles y todo eso nos llamó mucho la atención. Y por supuesto, como estaba ese día la cancha. Fue impresionante ver tanta gente. Nunca más vi la cancha como esa tarde. Había gente que nos vino a ver a nosotros, otros a Cipolletti y otros a ver la final. Con el paso del tiempo fui conociendo más gente y me encontré con personas de Villa Regina, Neuquén y otras localidades que me contaron que estuvieron ese día. No entraba nadie más ese día”, contó Wilson, quien armó su sociedad con el gol en la infancia y que a los 12 años, luego de “romperla” en las canchas de las 827 Viviendas y de la “Caminera”, recibió la invitación de un organizador de torneos barriales para probarse en Del Progreso y tener la chance de recibir una beca.

El derechazo, de tiro libre, que superó la barrera y se metió lejos de la mano derecha de Mori y el letal cabezazo (quizás su mejor arma junto a la potencia de su derecha) que dio alivio y aseguró el título, cambiaron un 0-1 por una vuelta olímpica y lo metieron a Dupré en la historia del “Norte”. Pero el atacante, como muchos compañeros, prefiere rescatar al excelente grupo que se armó y en especial, el protagonismo de Mario de Neri.



“Mario fue el mejor de todos, no tengo dudas de ello. Para mí fue el mejor. Está siempre en el recuerdo y tengo la suerte de estar en contacto con su familia, Cuando nos ponemos a recordar momentos pasados nos emocionamos y aparecen las lágrimas. Siempre lo recuerdo. Es que el gordo era más que un técnico. Afuera era un amigo, siempre te daba consejos, siempre te ayuda. Fue muy importante para ese grupo y en especial para mí”, contó Wilson al momento de hablar del siempre recordado fundador de la Escuela “Golazo” y quien encabezó diferentes campañas en formativas, sumando títulos en formativas y los recordados dos títulos en el Mundialito Infantil, en la categoría central.

Pero el camino a ese título y al histórico paso por el Argentino B que se vino poco tiempo después, tuvo complejidades, momentos adversos y ese grupo fue creciendo y no gracias a tardes felices en lo deportivo. Para Wilson, superar todo eso fue clave.
“En lo personal no me acuerdo el día exacto de mi debut, pero si recuerdo que estaba en quinta o sexta cuando me llevaban al banco de primera o tercera. Creo que fui al banco en Godoy en mi debut. Todos teníamos entre 15 y 16 años. Y en 1995, Argentinos venía de no jugar dos años en primera y tercera y salimos campeones en quinta. Y nos subieron a todos, repartidos y rotando en ambas divisiones más el regreso de jugadores como Marcos Ochova, Gustavo García y Fabián González que eran los más grandes. Los sábados volvíamos a la categoría y el domingo a jugar en primera o tercera. Fue un primer año duro porque nos goleaban o nos pegaban. Los rivales tenían, por entonces, jugadores grandes y nos hacían sentir el roce y el hecho que éramos pibes. Así fuimos ganando experiencia. Al otro año metimos una semifinal, al siguiente otra y cuando llegó 1999 arrancamos muy bien, pero sin pensar en ser campeones. Hubo muy buenos partidos, alguno que fue clave y en especial, teníamos un gran grupo humano”, agregó Wilson.



El goleador tiene todos los recuerdos guardados e incluso nos comparte los videos de sus goles con los relatos (de Ricardo Ovejero) de ese inolvidable 2-1 de la revancha ante Cipolletti. Los dos fueron golazos, pero el primero esconde una pequeña historia porque el tiro libre no era para él.
“Llega el tiro libre y el encargado era el Mono Flores, él manejaba la pelota, pero cuando la intenta acomodar y también se suma Colelo Suárez, se la sacó y le digo que es mi turno. Ni lo dudé. El Mono ya había tenido un par de chances en La Visera y si había otra no iba a dudar en tomarla. Y así lo hice (risas), le saqué la pelota y me tenía mucha fe. Estaba con algo de fastidio porque no habíamos jugado bien en el primer tiempo y quería una oportunidad. Por suerte fue gol y eso nos dio tranquilidad”, recordó el “9” sobre el tanto que abrió el camino hacia la corona.

"Mario fue un genio y armó un grupo tremendo"
Al igual que Dupré, Juan Carlos Flores llegó al "Carcelero" desde Del Progreso siendo figura de la clase 1978, jugando como volante ofensivo, luciendo la "10" y mostrando mucha clase con su pegada. El "Mono" es otro gran referente de la historia de Argentinos: fue jugador, campeón, se retiró con esa camiseta y también tuvo la posibilidad de ser entrenador.



A la hora del recuerdo, el experimentado ex jugador de Arsenal de Sarandí, Cipolletti, Deportivo Maipú, Rivadavia de Lincoln, Osorno de Chile (en segunda) y Unión Alem Progresista de Allen, entre otros clubes, remarcó la importancia del grupo que compartió y por supuesto, a Mario Neri.

"Mario fue un genio y armó un grupo tremendo  con puntos muy altos como Gutiérrez, Guiñez, Dupré y Giménez. Todo el plantel era muy competitivo" afirmó Juan.

Ese mix de experiencia y juventud que se fue armando, tuvo su explosión en ese 1999. "Mario Neri logró armar de la mejor manera una mezcla de jóvenes y jugadores grandes que no estaban jugando en los clubes. A los más chicos los armó, los potenció, los motivó, los cuidó y confío en ellos. Y a los más grandes, que venían de otros clubes los recuperó y sacó lo mejor de cada uno", completó Flores.



Juan ya venía de una experiencia lejos de casa con la camiseta de Arsenal de Sarandí, siendo muy joven, pero en Argentinos, ese título fue especial. "Un par de años antes había sido parte del logro de la permanencia de Arsenal en la B Nacional, pero el título en Argentinos significó mucho porque era un grupo de chicos, amigos, que a la cabeza teníamos a un padre como lo era Mario (Neri)", respondió sobre el valor de esa vuelta olímpica.

Y por supuesto, en esa campaña hay muchas anécdotas, pero Flores tiene "su versión" sobre el tiro libre del 1-1 y lo que contó Dupré. "Hay muchas anécdotas, pero, por lo que significó, esa es buenísima. Acomodé la pelota para pegarle, me tenia mucha fe y Wilson me dijo que iba a pasar por arriba de la pelota y le dije que bueno y pasó lo que pasó, fue un golazo (risas)", destacó a la hora de volver a pensar en la jugada del empate parcial.

Un campeonato que se comenzó a ganar con el “semillero”
La base de ese campeón la armó una inolvidable categoría 1978 que cinco años antes comenzó a regalarle alegrías al "Carcelero". A esa base se sumaron, entre otros, Wilson Dupré, un "10" de la 1979 y un muy buen zaguero como Daniel Salomón, categoría 1980.

En 1994, esa "78" llegó a Argentinos desde Del Progreso de la mano del recordado "Flaco" Ginés Banacloy. "Progre" tenía en sus filas a Guiñez, Luis Antihuil, Andión, Fernández, "Lechu" Gutiérrez, Sandalich, Pacheco, López y a un tal Sebastián Salomón. A ellos se sumaron Ulloa, Torres, Palacios, Marcelo Vega y "Piojo" Bejarano, un muy buen "10" que había llegado al Norte desde los recordados equipos que armaba Malvinas / Campamento.

Entre otros armaron un muy buen equipo, una muy buena categoría. Una que ganó y ganó. En la 79, con la "10" y con mucho protagonismo con la pelota, Dupré era figura en ese "Progre" armando una gran sociedad con el "Flaco" Pino, un brillante goleador.

Sebastián Salomón la rompía y su futuro ya se sabía: lejos de casa. Lanús y una gran carrera jugando en primera.

El resto se mantuvo, creció, ganó en solidez, en títulos y llegó el tiempo de jugar en primera. Dupré dejó el "10" que lució en su "79" (el 9 era el Flaco Pino y en esa división jugaban el Vasco Villegas, Rubén Campos, Cisterna y Aedo entre otros) para ser el 9 goleador que todos conocieron y se armó con un gran equipo.
Flores ya tampoco era el "10" de Progre y pasó a ser clave en la contención y la distribución del juego parado de "5", Ferreyra fue el creativo y atrás, Gutiérrez y Salomón armaron una "muralla". Desde el banco, Neri no descuidaba nada en lo táctico y nunca faltó el consejo, la palabra de aliento y el “dale que sale en la otra, seguí insistiendo”.

Mario Neri, "Menotti" Martínez y "Cachito" Sandoval, los tres juntos en el homenaje del 2013.

No fue la única vuelta olímpica del "Carcelero", claro que hubo más, pero la de 1999 fue muy recordada. Fue la primera y con un equipo que no se olvidará nunca.

El plantel
Los arqueros fueron Juan José Contreras y Marcos Ochova. Entre los defensores estuvieron Gustavo “Lechu” Gutiérrez, Fabián “Rocoso” González, Daniel “Polo” Salomón, Patricio Torres, Guillermo “Pachu” Gallardo y Marcos Díaz.
Los volantes eran Cristian “Chivo” Severini, Juan Carlos “Mono” Flores, Rubén “Indio” Ferreyra, Mauricio “Colelo” Suárez, Javier “Piojo” Bejarano y Raúl Guiñez.
Como delanteros estaban Wilson Dupré, Sergio “Patrulla” Giménez y Maximiliano De María. Mario Neri era acompañado por “Cachito” Sandoval.



En 2013, en el "Zit Formiga", se llevó a cabo un partido homenaje que sirvió de reencuentro. Jugaron los campeones de 1999 con los jugadores de tercera y primera de ese momento. También se llevó a cabo una actividad solidaria. (TodoRoca)

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